Saga de Levante (AM5)

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 Visita de Horatius ex Guernicus a Cataphractus

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Caesar ex Mercere

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MensajeTema: Visita de Horatius ex Guernicus a Cataphractus   Lun 21 Mar 2011 - 20:10

Abro este tema para que Horatius inicie sus negociaciones en Cataphractus.
Entiendo que solo pueden intervenir Horatius ex Guernicus y los miembros de Cataphractus.
No hay master dado que no es una aventura sino solo una conversación.
La fecha es últimos días del verano de 1169.


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Horatius ex Guernicus

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MensajeTema: Re: Visita de Horatius ex Guernicus a Cataphractus   Dom 10 Abr 2011 - 14:28

Extinguiéndose ya las últimas luces de aquella tarde de finales de verano, la tripulación del Cataphractus se disponía a preparar el descaso de la noche, organizando guardias y preparándo todo para disfrutar del merecido descanso en una noche que se esperaba tranquila. Una voz, cálida y pausada, pero firme, perturbó los quehaceres habituales.

- ¡Ha del barco, permiso para subir a bordo a un Sodalis fatigado!

Se trataba de un viejo conocido, el Magus Horatius ex Guernicus, de Issos. Cargaba a duras penas con su inseparable libro, mientras, los dos hombres de armas y el muchacho que lo acompañaban, recorrian, con mirada distraida, los aparejos del navío.

Una vez le ayudaron a escalar a bordo (tarea complicada, pues el Magus no parecía capaz de poner mucho de su parte) y le ofrecieron acomodo, Octavius ex Tremere se acercó a darle la bienvenida formal.

- Salve, Sodalis Horatius, ¿A qué debemos que nos honres con tu presencia?

El Magus esbozó una leve sonrisa, al tiempo que agradecía la hospitalidad. Su semblante, sin embargo, tornose sombrío al tiempo que bajaba la voz.

- Ya desearía venir únicamente como cortesía y con el único fin de disfrutar de la compañía de vos y de vuestros Sodales, pero tenogo asuntos que tratar con vuestro consejo.

- ¿Algo de gravedad? - Preguntó Octavius, inquieto- ¿Alguna novedad en Issos?

- Nada inminente por el momento. Ya sabéis que no tenemos tiempo para aburrirnos. No. Se trata de un asunto que deseo debatir con vosotros con vistas al próximo tribunal...

----

A la mañana siguiente, los magos se reunieron con el recién llegado. Tras compartir un desayuno y alguna conversación ligera llena de anécdotas sobre los asuntos comunes, la reunión dió comienzo.

Horatius carraspeó un pocoy se dirigió al consejo.

- Sodale, gracias por recibirme en vuestra casa. Vengo a vosotros porque, como bien sabéis, el Tribunal de Levante se reunirá en poco tiempo y son muchos y de gran importancia los asuntos que en él se decidirán. Me trae hasta vosotros uno de especial relevancia que puede marcar decisivamente el futuro de la Orden. Sois conscientes de que no estamos solos en esta tierra al tiempo amada y odiada por Dios. Una organización, de la que demasiado poco sabemos, opera por estas tierras con medios y propositos ajenos a los nuestros. Estáis informados de que son muchas las voces que, como mínimo, defienden que tratemos con recelo a estos brujos que, en múltiples ocasiones ya, se han enfrentado a nosotros de maneras más o menos encubiertas.
Me presento ante vosotros en mi nombre y en el de esos otros, para preguntaros con franqueza y con la mano tendida, cuál es vuestra posición al respecto. Y cuál defenderéis ante el Tribunal.

Dicho esto, inclinó la cabeza en señal de respeto a todos los presentes y, sentándose con un gesto casi teatral, se dispuso a escuchar.
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Octavio Craso
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MensajeTema: Re: Visita de Horatius ex Guernicus a Cataphractus   Vie 29 Abr 2011 - 12:41

La sala del consejo estaba más abarrotada que nunca. Situada en la proa del barco, ejercía a un tiempo las funciones de biblioteca y de sala de reuniones por lo cual: entre los voluminosos tomos con tapas de madera, los pergaminos arrollados que llenaban los armarios de las paredes, la vetusta mesa de oscura y dura madera que abrazando el trinquete y ocupando el espacio central , el scriptorium de Zahîr, un par de grandes cofres llenos de quien sabe qué y las múltiples y dispares sillas que ocupaban cada uno de los sodales… apenas quedaba espacio para poder andar. Pese a todo, podía decirse que era un espacio acogedor.

Zahîr había hecho un buen trabajo desde que retomara las tareas forzosamente abandonadas por Hermógenes y había sabido aprovechar el espacio al máximo permitiendo que incluso, cuando no había una reunión como la que estaba sucediendo ahora mismo, fuera un lugar agradable para ensimismarse en la lectura o en las búsquedas bibliográficas; sobre todo después del ocaso porque la sala carecía apenas de ventanas, tan sólo tenía unos pequeños huecos, más parecidos a respiraderos que a ventanas, en la parte alta y a ambos lados de las curvas paredes por lo cual, casi toda la iluminación era artificial. Destacaba, engastada en un soporte de plata una esfera del tamaño de una ciruela grande que parecía hallarse repleta de unas llamas revoltosas e inquietas y arrojaba permanentemente luz en el centro de la sala. Nixiria Lux ex Flambeau, prima inter pares de la Cataphracta, la había situado allí y era evidente para cualquier sodale su origen mágico puesto que la esfera completamente cerrada contenía el fuego sin debilitarse ni consumirse. Esta esfera, era la que iluminaba la cara de los magus allí reunidos, dando a toda la sala un color anaranjado y proyectando pequeñas sombras en el frenético vaivén de su llama.

Desde luego que sustituir las baldas por armarios con puertas era un acierto y contribuía a mejorar la sensación de orden, siendo en un futuro de gran ayuda los días que la mar estuviera más brava. Sin duda su experiencia viajando en un carromato allá en su alianza anterior le había hecho observar esto con prontitud.

De todas las sillas, la más incómoda era la que ocupaba Horatius, era de una obscurísima madera, llena de relieves a juego con la decoración que ornaba la Cataphracta y cada una de sus bellas figuras en relieve tenía la fea costumbre de clavarse en las partes blandas y duras de quien hacía uso de ella. El respaldo era lo peor de todo y no permitía apoyar la espalda en absoluto. Octavius Crassus en persona era quien la había elegido hacía ya más de un año con la clara y premeditada intención de que los visitantes, tan incómodos en su naturaleza de visitante, pudieran experimentar en sus propias posaderas un poco de la molstia que generaban. Quizá ahora Octavio pensara que hubiera preferido tener otra silla que ofrecer a Horatius, pero todas sin excepción estaban ocupadas por su legítimo usuario.


Octavio, sentado en su silla curial, se miró el dorso de ambas manos que permanecían apoyadas sobre la mesa, fueron solo unos segundos en los que esperó para dar la oportunidad a otros, que probablemente tenían más que decir, de hablar primero, ante el silencio reinante miró a su alrededor pero sus sodales parecían impasibles, nadie mostraba querer correr el riesgo de equivocar sus palabras. Esto llegó a incomodarle a él mismo que decidió hablar para restar tensión al momento.

- Sodale Guernicus, quizá yo no sea la persona más adecuada para hablar en este caso, puesto que mi sigil es custodiado por mi paren Lepidus Crassus más allá de este tribunal, por lo cual, no puedo ofreceros mi apoyo en forma de voto aunque quizá si de otras formas – acompañó el final de las sus palabras con un gesto de fingida y exagerada resignación. – ademas… hasta la fecha, Cataphractus no vota como una alianza unida aportando el total de sus votos por una u otra causa, sino que cada uno de sus miembros decide, pudiendo darse el caso paradójico de que uno de sus miembros se oponga con su voto a lo que otro de ellos ha propuesto – el gesto de resignación con los labios apretados pasó a convertirse en una amplia sonrisa bien cargada de ironía, Octavio no podía dejar escapar esta oportunidad para ridiculizar una práctica que en su opinión restaba fortaleza a su alianza.

Creo que mis sodales necesitan que concretéis y argumentéis un poco más vuestra propuesta: Esas muchas voces que decís y que defienden que cómo mínimo tratemos con recelo a los Akashikos… ¿Por qué es de los akashikos de los que hablais verdad…? – dijo acompañando sus palabras de un gesto afirmativo de cabeza y la palma extendida hacia maese Horatious buscando confirmación - ¿Qué es exactamente lo que quieren proponer en el próximo tribunal? ¿imposición de limitaciones al comercio con ellos? ¡¿La guerra?! – Octavio trató de escrutar la reacción en el rostro de los allí reunidos al pronunciar esta última palabra – para pedir nuestro apoyo necesitaremos saber a qué se espera que apoyemos. Además… y permitidme que haga un inciso ¿sabéis que hay otras voces que se plantean pedir serias sanciones para quienes están provocando una guerra contra los Akashikos y consecuentemente contra el califato al cual están muy unidos? Dichas voces, aseguran que es punible traer la desgracia contra los sodales herméticos al provocar la ira de los mundanos. ¿Qué opináis vos de esto último en vuestra calidad de Guernicus? – Dicho esto último se recostó lateralmente en su silla y aguardó. Un animal seguramente al que solían referirse como el Reperio, un pequeño mono de pelaje dorado, se subió de un salto al brazo de la silla y comenzó a jugar con los rizos de la larga cabellera de Octavio.
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Horatius ex Guernicus

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MensajeTema: Re: Visita de Horatius ex Guernicus a Cataphractus   Sáb 7 Mayo 2011 - 0:17

Una vez más Octavio demostraba maestria en el uso de las palabras para su mayor ventaja. En un hipotético futuro en el que los destinos de ambos chocasen, sin duda resultaría un rival temible. Por ahora, afortunadamente, su relación con él le proporcionaba una bocanada de estimulate aire fresco, lejos de los bizantinos y, demasiado a menudo, estériles debates con sus sodales de Issos. Horatius tomo nota mental de su observación y se dispuso a seguir su argumentación.
Antes de continuar observó sus manos por un instante y reprimió un repentino impulso de frotar con ellas su calva.
Como accionado por un resorte, se levantó de la silla y comenzó a dar pasos mientras hablaba. Era una costumbre heredada de Kalikrates, su verdadero parens, durante las interminables sesiones de juicios a las que asistió en calidad de ayudante.
En esta ocasión los pasos tendrán que ser más cortos -pensó- dadas las condiciones de la estancia.

- Habláis con acierto al plantear vuestras dudas, Octavio, mas permitidme que os aclare algunos puntos y que desmonte algunas falacias de vuestro discurso.

La voz de Horatius fue ganando aplomo y firmeza a medida que desarrollaba su discurso.

- En primer lugar, pediros a todos disculpas por mi ambigüedad inicial. En efecto, se trata de la hermandad Akashica de la que he venido a hablar. No vengo a exigiros acciones, respuestas o compromiso alguno, aunque cualquier acercamiento a la postura que planteo será bien recibido y apreciado. Bien es cierto que hay magi dispuestos a las acciones más extremas como respuesta a todos los conflictos, pero no se trata de tal cosa.

Horatius hizo una pausa y recorrió con la mirada los rostros de sus sodale, buscando gestos y expresiones que delataran sus reacciones.

- De lo que se trata es de que este tribunal recuerde la Orden a la que pertenece y empiece a actuar como miembro de la misma... Henos aquí, magi de la más grande Orden del mundo conocido. Herederos de nobilísimas tradiciones, juramentados en la defensa de la magia y del conocimiento... Y sin embargo, llegados a estas tierras para traer nuestra luz y avanzar en nuestra causa, nos doblegamos, dóciles y sumisos, ante una organización de la que poco o nada sabemos. Pues no es otra cosa el "Tratado de Bagdad". Un acuerdo en el que los suscriptores siguen el juego de "divide y vencerás" prometiendo respeto y cooperación a una agrupación de lo que, en cualquier otro tribunal, se catalogaría como brujos sin dudar un instante.
Yo defiendo que, cuanto menos, evaluemos lo que representa la Hermandad y aprendamos lo más posible sobre ellos antes de tomar una decisión unitaria sobre cómo tratar con ellos.

El magus iba desgranando las palabras mientras miraba atentamente, uno tras otro, a los magi del Cataphractus. Sus pasos se aceleraban y sus gestos mostraban cada vez más vigor y determinación.

- Decís que hay voces en contra... Mucho me sorprendería lo contratrio, pues tal es la naturaleza de nuestras relaciones en la Orden. Esas voces, en su argumentación, refuerzan mis argumentos. Resulta, siempre según ellos, que como magi de Hermes no podemos "molestar" a los hechiceros Akashicos ya que, debido a sus fuertes relaciones con mundanos, podríamos irritar a estos últimos... ¿Hace falta recurrir a Aristóteles para desmontar esta falacia, conforme a la cual, estamos pidiendo a gritos que desgarren nuestros cuellos mientras les tendemos la daga para hacerlo? ¡Por todo lo que es sagrado! ¡Aun deben estar riéndose de nosotros!

Siguió a esto una leve pausa. Lo bastante larga para reforzar el efecto de las últimas palabras, lo bastante corta como para proseguir sin interrupciones.

- Pertenezco, con gran orgullo, a la Casa Guernicus. Hemos jurado proteger a la Orden de los peligros que la amenazan, en especial desde dentro. Pero estos peligros no solo los constituyen magi renegados o traidores. También adoptan la forma de leyes, reglamentos y visiones obsoletas que nos vuelven débiles e inoperantes. Esta situación que vivimos es el más claro ejemplo de que, si quiere sobrevivir, la Orden debe evolucionar y adaptarse y creo que el próximo Tribunal puede marcar el cambio de rumbo que necesitamos.

Tras decir esto, Horatius cruzó las manos e inspiró mientras observaba las reacciones a su discurso.

¿sabéis que hay otras voces que se plantean pedir serias sanciones para quienes están provocando una guerra contra los Akashikos y consecuentemente contra el califato al cual están muy unidos? Dichas voces, aseguran que es punible traer la desgracia contra los sodales herméticos al provocar la ira de los mundanos. ¿Qué opináis vos de esto último en vuestra calidad de Guernicus?
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MensajeTema: Re: Visita de Horatius ex Guernicus a Cataphractus   Lun 9 Mayo 2011 - 19:47

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El último párrafo es copia de tu intervención. Lo metí en mi respuesta como referencia y me lo dejé sin borrar. Sorry

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MensajeTema: Re: Visita de Horatius ex Guernicus a Cataphractus   

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